4. Contexto temporal

   

4.1. La calma

 

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Ahora, después de pasada la tormenta, resulta curioso hacer balance, acopio del recuerdo: unos días que jamás regresarán, pertenecen a otra dimensión. Como un tesoro escondido, pero oculto entre el tiempo, en un espacio secreto… más bien perteneciendo al doble fondo de la realidad. Un poco más allá de la apariencia. Como un detective camuflado, investigo las vidas normales de cuantos me rodean: observador participante, emisario de mi propio yo proyectado hacia un futuro que ya es presente.

Con el paso de los años me he convertido en arquetipo: como el señor que toma una copa al fondo de los sitios. Solitario y a los ojos de la concurrencia presuntamente fracasado.

¿Qué sería este ahora para alguien que como Leonard Cohen o como tú, solía vivir por la música? ¿Dónde te llevaría este silencio que es la posmodernidad, la postmúsica? Probablemente a desembocar[1] en una aceptación absoluta: la relatividad de los años, pues aquello que en otro tiempo lo llenaba todo, quedó solamente anclado en destellos que asoman entre las excusas. Aquel tiempo, aquella situación: ahora ya sólo es una frase, pero entonces duraba eternidades.

DOS FORMAS DE ETERNIDAD

En aquellos tiempos, días irrepetibles: siempre novedosos, diferentes, descubrimientos… que por eso mismo parecía que –al no volver– se eternizaban.

Ahora, recordando aquellos días: parece como si no pasara el tiempo… atrapados de alguna forma en aquellos recuerdos; al no volver, parece que en verdad han sido eternos. Si no, ¿por qué esta suspensión en el tiempo?

Cualquier detalle de la realidad actual conserva bajo su piel un sinfín de sensaciones que se esconden hábilmente, pero que sólo requieren un poco de voluntad para salir a la luz, para asomar a la realidad y retrotraernos hasta otro contexto que ya sólo está en las memorias individuales… ni siquiera en una supuesta memoria colectiva. Sólo dimensiones deslavazadas que, en el supuesto e hipotético caso de que pudieran superponerse, darían como resultado un crisol extemporáneo, una pieza de museo.

FÁBULA DE LA LIEBRE Y LA TORTURA (SIC)

Ya he dejado atrás, he superado a la prisa. Igual que se pasa de pantalla, se progresa en esta carrera sin fin.


 

[1] La vida es río.

 

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